Tema 12: La dueña del Mediterráneo

Empecemos con un mapa de conceptos sobre el tema de Roma

Roma

Y un vídeo sobre el Imperio Romano

1. El origen de Roma

Roma fue una de las grandes civilizaciones del mundo y se gestó en torno al agua. Su influencia en el mundo occidental ha sido muy grande y aún está presenta. Europa, nuestra Europa actual, no puede ser entendida sin la existencia de Roma,  no solo por sus instituciones políticas, formas de gobierno y el derecho romano, sino también gracias a su lengua, su cultura, su forma de entender el arte y, especialmente, por sus obras de ingenería.

Pero Roma nació como una pequeña aldea situada en un cruce de caminos, junto al río Tíber. Los orígenes de la ciudad de Roma son bastantes inciertos. Sin embargo los investigadores modernos sostienen que la ciudad fue fundada por un grupo de familias, personas que se fueron refugiando en ese lugar hasta que fue aumentando su población y adquiriendo importancia.

Para los romanos esta explicación era insuficiente y acudieron a la leyenda. Según la leyenda, un hijo del héroe troyano Eneas, hijo de Marte, el dios de la guerra y de una princesa latina, Ascanio, fundó sobre la orilla derecha del río Tíber la ciudad de Longa, sobre la cual reinaros sus descendientes. Dos de ellos fueron Numitor y su hermano Amulio. Amulio destronó a Numitor; y para evitar venganzas mató a sus sobrinos y condenó a Rea Silvia, su sobria,  a permanecer virgen como sacerdotisa de la diosa Vesta.

Sin embargo, Marte, el dios de la guerra, engendró en Rea Silvia a los mellizos Remo y Rómulo. Rea arrojó a los mellizos dentro de una canasta al Tíber, el río de las aguas divinas, para salvarles la vida. La canasta encalló en la zona de las siete colinas situadas cerca de la desembocadura del río. Los mellizos fueron recogidos por una loba, que los amamantó, hasta que fueron hallados y rescatados por un pastor.

Crecieron como pastores, pero cuando fueron mayores, los mellizos restituyeron a Numitor en el trono de y decidieron fundar una ciudad en la ribera derecha del Tíber, en donde habían sido amamantados por la loba, y ser sus reyes. Cerca de la desembocadura del Tíber existían las siete colinas: los montes Capitolio, Quirinal, Viminal, Aventino, Palatino, Esquilino y Celio. Rómulo y Remo discutieron acerca del lugar donde fundar la ciudad y resolvieron la cuestión consultando el vuelo de las aves, a la usanza etrusca. Mientras sobre el Palatino Rómulo divisó doce buitres volando, su hermano en otra de las colinas sólo vio seis. Entonces Rómulo trazó con un arado un recuadro en lo alto del monte Palatino, delimitando la nueva ciudad, y juró que mataría a quien lo traspasara. Despechado, su hermano Remo cruzó despectivamente la línea, ante lo cual su hermano le dio muerte, quedando entonces como el único y primer Rey de Roma.

2. Aspecto político

La historia del Imperio romano se divide claramente en su tres por tres formas de gobierno

2.1. La Monarquia

La primera forma de gobierno de Roma fue la monarquía. Rómulo es considerado el primer rey de Roma, aunque esto es un leyenda. Lo realmente seguro es que Roma tuvo siete reyes en el periodo que va desde el 753 a. C., año de su fundación, al 509 a. C. año de comienzo de la república. Durante ese tiempo hay que destacar dos cosas importantes:

  1. La fundación del senado, institución que ayudaba al rey en sus tareas de gobierno, estaba formado por los más ancianos ( que viene de la palabra latina senectus= anciano) de las familias importantes de Roma o patricios (del latín pater = padre), eran grandes propietarios de tierras y ganados. El otro gran grupo social, el de los plebeyos, trabajadores sin grandes riquezas ni propiedades territoriales, aunque era el más numeroso, estaba excluido del poder político.
  2. El dominio de Roma por los etruscos, desde ese momento la ciudad fue creciendo y mejorando con nuevas construcciones y obras públicas.

2.2. La República

El último rey de Roma, Tarquinio El Soberbio, fue expulsado por los propios romanos cansados de sus arbitrariedades. La gota que colmó el vaso fue la violación por parte de Tarquinio y posterior suicidio de Lucrecia. Fue derrocado en 509 a. C. dando comienzo a la República.

La palabra República proviene del latín res publica que significa cosa pública, también cuestión de todos. Después de la experiencia de Tarquinio los romanos pensaron que el destino de Roma no podía recaer sobre la mano de un sólo hombre, sino que debía ser un asunto de todo el pueblo. El poder se dividió en tres instituciones:

  1. Las magistraturas se encargaban de diferentes asuntos de la República; el cargo superior se denominaba cónsul. Los cónsules eran elegidos por las asambleas para ocupar el cargo durante un año, necesitaban haber ejercido alguna de las otras magistraturas (pretor, censor, cuestor) y haber servido en el ejército. Los cónsules tenían como función principal mandar al ejército y convocar las asambleas. Se le podía exigir responsabilidad por su tarea de gobierno.
  2. El Senado vio reforzadas sus funciones durante la república, tuvo una influencia decisiva pues el poder residía verdaderamente en esta institución: los cónsules estaban subordinados a él y las asambleas tenían que pasar sus decisiones para ser finalmente admitidas. Además exigian responsabilidades a los cónsules. En un principio el Senado estaba formado sólo por grandes propietarios patricios, pero con el tiempo, y gracias a las protestas del pueblo, se incluyeron algunos senadores plebeyos.
  3. Las asambleas también se vieron modificadas, pues además de las asambleas o comicios civiles, se crearon los comicios centuriados, que recibe el nombre de las centurias, una de las formas de división del ejército romano.

La república romana fue evolucionando a lo largo de los casi cinco siglos de su existencia (del 509 a. C. al 27 a. C.). En ese largo camino también tuvo muchas crisis. En los momentos difíciles el Senado y los magistrados entregaban el poder a algunos jefes  militares que actuaban como dictadores: El más famoso fue Julio César.

Julio Cesar nació en el seno de una familia patricia de escasa fortuna y alcanzó un gran renombre en la guerra de las Galias, derrotando al imponente Vercingétorix. Pero no era muy querido en Roma. Cuando el triunvirato que lo apoyaba se deshizo y un enemigo declarado suyo, Pompeyo, recibió del senado poderes excepcionales, Julio supo que su momento había llegado: todo o nada. Así que avanzó hacia Roma. Frente al río Rubicón, frontera natural entre Galia e Italia, tuvo un momento de duda del que salió pronunciando la famosa sentencia de «Alea iacta est», que significa la suerte está echada. Se inició una guerra civil entre Julio Cesar y Pompeyo. Julio Cesar saldría victorioso. Tras la victoria el Senado asignó a Julio Cesar el cargo de Dictador perpetuo. Poco a poco fue acaparando el poder y lo ejerció de tal modo que se llegó a temer por la propia República, cuyo lema era que un sólo hombre no podía dirigir el destino de Roma. Por ello se organizo un complot para matarle, y le asesinaron en el año 44 a. C.

 2.3. El Imperio

Julio Cesar puso las bases del nuevo sistema político: El Imperio. Solamente habrá que espera a Octavio Augusto, que era el hijo adoptivo de Julio Cesar. De modo que tras el asesinato de aquél, Octavio juró venganza. Roma se sumió de nuevo en una larga guerra civil, pero Octavio venció a sus enemigos y se convirtió en el hombre más poderoso de Roma

 

En el 27 a. C. el Senado le concedió el título de Augustus, que significa “santo”, “majestuoso” o “venerable” y que se aplicaba al mundo de los dioses. Con este título se convirtió en el primer emperador de Roma. A partir de ahora él tomaría las decisiones más importantes, debilitando considerablemente el papel del Senado y de la Asamblea. También nombraba a los magistrados, de manera que la política quedó reducida a la voluntad del emperador. Para poder gobernar sobre el basto territorio romano Octavio creó la figura del precepto, encargado de distintos aspectos como la hacienda, el abastecimiento, la vigilancia. También creó el Consejo imperial, en el que puso a personas de su más absoluta confianza, entre ellos estaba Mecenas, protector de las artes, de ahí que su nombre se utilice en la actualidad para designar a una persona patrocinadora de las artes o las letras. Además formuló una nueva división en provincias. Para la administración provincial, Augusto creó unos funcionarios nombrados directamente por el emperador y que le rendían cuentas directamente a él. Las ciudades fueron básicas en la organización administrativa de Roma. Su gobierno estaba en manos de los ciudadanos de mayor poder económico.

Un dato importante, Octavio Augusto demostró una gran habilidad para gobernar gracias al sistema que había creado y consiguió proclamar la Pax Romana en 29 a. C., un estado de paz en las regiones interiores del imperio, mientras que en los limes se luchaba contra los germanos y partos. La Pax Romana duró hasta el 235 d. C.

La lista de emperadores es largísima. Los más famosos fueron Tiberio, Calígula (por sus atrocidades), Claudio (conquistó Britania) Nerón, Tito (reconquistó Jerusalén y destruyó su templo, construcción del Coliseo, erupción del Vesubio y destrucción de Pompeya) Trajano (de origen Hispano, conquistó Dacia) Adriano (construcción del Panteón) o Marco Aurelio (el emperador filósofo).

2.4. La crisis del Imperio

A partir del siglo III Roma entró en crisis. Las causas de la caída del Imperio romano son múltiples. Acabaron las conquistas, por lo que cada vez había menos esclavos, además muchos compraban la libertad (se convertían en libertos), eso se traducía en una falta de hombres para trabajar en el campo. Se incrementa el número de oleadas de pueblos invasores llegados desde Asia central (germanos, hunos, godos, etc.). Se tuvieron que fortificar las fronteras o limes con murallas y aumentó el reclutamiento de soldados. Esto hizo que los militares incrementaran su influencia y los generales empezaron a usar sus legiones para luchar por el poder, con lo que se multiplicaron las guerras civiles. En el 212 se concede la ciudadanía romana a todos los habitantes del imperio (el edicto  de Caracalla) para aumentar la recaudación y el reclutamiento. En el año 313 Constantino pone fin a la persecución del cristianismo y en el año 380 Teodosio la convierte en religión oficial, pasando a perseguir el politeísmo.

Teodosio divide en dos el Imperio (occidente y oriente) entre sus hijos Honorio y Arcadio. La presión de los bárbaros aumenta y en el siglo V los hunos (dirigidos por Atila) entran en territorio romano y lo saquean. Finalmente en el año 476, el jefe bárbaro Odoacro toma Roma y destituye al último emperador de occidente Rómulo Augustulo, curiosamente tiene el mismo nombre que el fundador de Roma. Al mismo tiempo muchos pueblos bárbaros invaden el territorio occidental: vándalos (norte de África), visigodos (Hispania), francos (Galia), ostrogodos, anglos y sajones (Britania), etc. La caída de Roma marca el paso de la Edad Antigua a la Edad Media. La parte oriental del Imperio Romano sobrevivirá durante toda la Edad Media, con el nombre de Imperio Bizantino.

3. El Mare Nostrum

Nuestro mar, así llamaron los romanos al mediterráneo. ¿Por qué? Fíjate en el siguiente mapa.

Roma: la dueña del Mediterráneo. Pero no siempre fue así. De camino a convertirse en el imperio más expenso conocido, Roma tuvo que enfrentarse a unos enemigos particulares

3.1. Las Guerras Púnicas

Roma daba ya sus primeros pasitos. Una vez conquistada la península itálica Roma deseaba más. Ese más implicaba una salida al mar. Pero el mar estaba dominado por otra potencia: Cartago. Cartago había sido una colonia fundada por los fenicios, los Punici para los romanos, pero, una vez que el poder de estos mermó, Cartago supo transformarse en una próspera república y convertir su ciudad en la más rica del Mediterráneo, con 400.000 habitantes, edificios de hasta siete pisos de altura, un sistema de alcantarillado unificado y docenas de baños públicos. Los romanos adoptaron la misma designación de Punici, de fenicio, para los cartaginenses, por ser sus descendientes directos, y de ahí el nombre de la Guerra.

Así que tenemos a una Cártago con un basto imperior alrededor del Mediterráneo y una Roma, pujante, que añora convertirse en la dueña de este mar.

El primer choque entre ambas potencias se produjo en torno a la isla de Sicilia. La excusa fue Mesina, una ciudad originariamente griega pero en manos de los Oscos, que fue atacadada por Hierón II de Siracusa con el apoyo de los cartaginenses. Cuando los Oscos tuvieron noticias de este ataque le pidieron ayuda a Roma, que consiguió repeler el sitio. Acto seguido Hierón rompe la alianza con Cartago y comienza a negociar con los romanos. La verdadera causa era el grano de la isla de Sicilia. Un grano imprescindible para alimentar a las tropas de un gran imperio. Por eso tanto Cartago como Roma querían tomar la isla, para tener abastecimiento suficiente para las tropas.

La primera guerra púnica se desarrolló en el mar. Cartago poseía una gran flota y, al principio del conflicto derrotaba con facilidad a los barcos romanos. Los trirremes cartaginenses eran invencibles, los trirremes romanos estaban en manos inexpertas. Con cada derrota los romanos aprendían, hasta que encontraron el punto débil de Cartago: el cuerpo a cuerpo. De forma que los constructores romanos idearon unas pasarelas de madera terminadas en garfios, con las que los legionarios podían cruzar hasta las naves enemigas. El enfrentamiento final terminó con la victoria de Roma sobre los cartaginenses en Palermo, la actual capital de Sicilia. Pero los romanos no se contentaron con la victoria y atacaron directamente la ciudad de Cartago. Fracasaron

A pesar de este fracaso, las consecuencias de la primera guerra púnica fueron el control romano de Sicilia y el pago de una indemnización millonaria por parte de los cartaginenses. Además de un pacto de no agresión a los aliados romanos.

La segunda guerra púnica se desarrolló en Hispania, único lugar donde el imperio cartaginense podía expandirse. Es la más conocida de las tres guerra por la expedición militar de Anibal, que atravesó los Alpes conduciendo elefantes para enfrentarse a Roma. De hecho se quedó 16 años en Italia, estuvo a las puertas de Roma, tras definitiva la batalla de Cannas, pero nunca la conquistó por falta de hombres y elefantes. Anibal suplicó refuerzo, sabía que la conquista de Roma hundiría el Imperio y que una guerra prolongada sería la perdición de Cartago. Sin embargo Cartago tenía tres frentes: Italia, con Anibal; Hispania, con Asdrubal, el hermano menor de Anibal y Sicilia, donde los cartaginenses tenían todas las de perder.

Cartago decidió mandar tropas a Hispania, para reforzar a Asdrubal frente a Publio Cornelio Escipión, llamado el Africano, confiando en la astucia y buen hacer de Anibal. Pero Asdrubal perdió contra el Africano y tuvo que retirarse. Decidió atravesar los Alpes para ayudar a su hermano Anibal en la conquista de Roma. Aunque los romanos lo estaban esperando. La idea de tener dos ejercitos cartaginenses en Italia les causaba terror. Y la estrategia romana funciono. Por un lado, detuvo a Asdrubal, quien se arrojó a las tropas romanas. Por otro, en un elegante quiebro estratégico consiguió que Anibal abandonase Italia para defender Cartago, ya que el general Publio Cornelio amenazaba con conquistarla.

16 años en territorio enemigo, 16 años siendo el terror de los romanos y pierde la batalla decisiva, en casa, en África. Anibal se enfrenta a Publico Cornelio en la batalla de Zama y sale derrotado. Tras esta derrota el destino de Anibal y por tanto el de Cartago quedará sellado.

Cartago tuvo de nuevo que pasar por las penalizaciones e indemnizaciones millonarias. A Anibal, el general que mantuvo a Roma en jaque durante 16 años, se le impuso la humillación de un puesto de oficinista.

La tercera guerra púnica fue un paseo. Los romanos estaban locos por conquistar Cartago. Fijate cómo era el odio que Catón el Viejo, enviado a Cartago, terminaba todos sus discurso ante el Senado romano, independientemente del tema tratado con las siguientes palabras:

Ceterum censeo Carthaginem esse delendam («Es más, creo que Cartago debe ser destruida»)

Buscaron una mera excusa para declarar la guerra, y tras un largo asedio, Cartago fue saqueada y reducida a cenizas.

3.2. La Legión Romana

El imperio romano alrededor del Mare Nostrum no hubiese sido posible sin la máquina de matar: La Legión Romana. La legión era la unidad militar de infantería básica. Consistía en un cuerpo de infantería pesada de unos 6000 soldados de infanteria y 300 jinetes para completar un total de entre 6000 y 6300 efectivos, según nos cuenta Titio Livio. Las legiones eran comandadas por un legatus. Los subordinados inmediatos del legado serían seis tribunos militares elegidos. Había un grupo de oficiales prestando servicios médicos, ingenieros, cronistas y el praefecti castrorum (prefecto o comandante de campo), que había servido como primus pilus, o primer centurión, siendo éste un personaje muy respetado. Por debajo del primus pilus se hallaban los centuriones, que tenían como subordinado a un optio. Por debajo se hallaba la masa de legionarios, entre otros especialistas como sacerdotes y músicos.

La legión se componía de los siguientes elementos

      • Caballería o equites: era la unidad más prestigiosa. El equipamiento era pagado por el propio legionario, por lo que solamente podían pertenecer a este cuerpo miembros de familias nobles
      • Velites: lanzadores de jabalina y hostigadores en general, y no tenían una organización formal precisa o una función en el campo de batalla. Eran utilizados según la necesidad y provenían de los estratos económicamente más bajos de la sociedad.
      • Infantería pesada: era la unidad principal de la legión. Se componía de ciudadanos legionarios que pudieran pagar el equipo compuesto de casco de bronce, escudo, armadura y lanza corta (pilum). El arma preferida era el gladius, un tipo de espada corta.Se subdividían en
        • Los hastati: eran los más jóvenes y formaban la línea delantera. Iban armados con dos pila de distintos pesos, para que una tuviera más alcance y la otra perforase los escudos.
        • Los principes: componían la segunda línea de la legión e iban armados al igual que los primeros, pero podían pagarse una coraza de cota de malla de anillos.
        • Los triarii (sing. triarius): eran los soldados veteranos y alineados atrás, que sólo entraban en combate en situaciones extremas. A diferencia de los príncipes, en lugar de los pila manejaban una lanza larga, formando una sólida falange erizada de puntas de lanza que contuviera al enemigo.

 3.3. La Paz Romana

Allí donde llegaba la Legión Romana se pacificaba la región: por las buenas o por las malas. La Paz romana sustituía a las disputas entre jefes, tribus, reyes, ciudades rivales o ciudades-estado. Fue proclamada por Octavio Augusto (en el 29 a. C.), cuando se cerraron las puertas del templo de Jano, las cuales sólo se abrían en tiempos de guerra, y terminó en el 235 d. C.

A este periodo se le asocia una bonanza económica y cultural, así como una expansión máxima del territorio romano. Los pueblos sometidos y aliados tuvieron que acatar las órdenes de Roma y el Imperio sólo tuvo que hacer la guerra para mantener sus fronteras contra los germanos y los partos. Para minimizar los ataques de los bárbaros se construyeron los Limes.

Los Limes hacen referencia a la frontera del territorio romano. La frontera aprovechaba elementos naturales como el río Danubio y el Rin. Para completar esta frontera natural, los romanos construyeron grandes murallas fronterizas que se levantaron a partir del s. I en aquellas zonas que no se podían defender eficazmente de las cada vez más frecuentes invasiones bárbaras.

Cada cierto distancia, y dependiendo de la asiduidad de los ataques bárbaros, se construían torres de vigilancia que permitieran divisar al enemigo desde lejos, avisar a las ciudades más cercanas y preparar el ejército para la batalla.

Gracias a este sistema se consiguió la paz interna. Una época de gran estabilidad institucional que inmediatamente se vio traducida en beneficios comerciales y en un aumento de las población de los núcleos urbanos.

4. La economía

El Imperio Romano poseía una basta extensión de tierras, por lo tanto era rica en recursos naturales y humanos. También se apoyaba en gran parte sobre el trabajo de los esclavos.

La agricultura y la ganadería eran bien vista por los romanos. Ten en cuenta que en sus orígenes Roma fue una ciudad de pastores y tradicionalmente se elevaba estas profesión al estatus de sagrado.

Los patricios explotaban grandes extensiones de tierra, donde también podían criar a un número amplio de animales. También existían los campesinos libres que cultivaban pequeñas parcelas familiares o arrendaban tierras a los patricios a cambio de una parte de la cosecha.

La técnica para cultivar se ha conservado hasta hoy en día y se trata de una rotación de dos hojas. La parcela se dividía en dos, en una se cultivaba y la otra se dejaba en barbecho o reposo. El arado era muy ligero con lo que la producción agrícola no era elevada.

La artesanía no tenía muy buena fama, se dejaba a clases inferiores o a extranjeros. A pesar de su mal prestigio las calles de Roma estaban llenas de talleres y empresas.

El comercio fue el motor de la actividad romana y la plataforma para el intercambio el Mare Nostrum. Sin el comercio internacional el Imperio Romano no hubiese podido sostener una población tan numerosa. Evidentemente el comercio se vio muy favorecido con la Pax Romana. El Mediterráneo se transformó en la gran vía del tráfico comercial, con una prosperidad nunca antes alcanzada. Esta prosperidad atrajo a gentes, lenguas, culturas, religiones al centro del Imperio: Roma. Roma se convirtió en un foro internacional.

La mercancías comerciadas eran en su mayor parte: vino, aceite de oliva y garum (salsa de pescado fermentada). De Siria se traía dulce o mermelada de membrillo. Existió contacto con la India y China a través de la ruta de la Seda, trayendo cuernos de rinoceronte, marfil y caparazones de tortuga.

5. La sociedad romana

La sociedad romana, como todas las sociedades de esta época, estaba dividida básicamente en dos tipos: hombres libres y esclavos.

Los hombres libres se diferenciaban por su riqueza y derechos legales, estableciendo dos grupos: ciudadanos (cives) o extranjeros (peregrini).

Los ciudadanos poseía la civitas, es decir, los siguientes derechos:

  • Ius suffragii: derecho a emitir un voto
  • Ius honorum: derecho ocupar cargos públicos
  • Ius provocationis ad populum: derecho de apelar ante la asamblea
  • Ius connubii: derecho a contraer matrimonio válido
  • Ius commercii: derecho a la propiedad y al comercio
  • Ius actionis: derechos frente a la ley

Los ciudadanos se subdividía a su vez en patricios y plebeyos. Los patricios eran descendientes de los primitivos romanos y constituían la aristocracia de sangre. Los plebeyos formaban la mayoría de la población. Aunque este diferenciación era muy estricta, con el tiempo se diluirá en la medida que los plebeyos comiencen a acceder a derechos reservados a los patricios. Entonces se crea una nueva división basada en nobleza de los cargos públicos y la nobleza del dinero.

Otra categoría dentro de los hombres libres la constituían los llamados clientes. Los clientes eran ciudadanos libres que se buscaban la protección de una persona rica o patrón. En los primeros tiempo, la clientela era una relación íntima y casi sagrada, pero se fue devaluando hasta que el cliente pasó a ser una figura decorativa, mal pagada y peor tratada. Estamos ante los inicios de la relación feudal de servilismo.

Pero lo peor que te podía pasar en Roma era ser esclavo. El poder de sus amos sobre ellos era ilimitado, carecían de bienes personales, no podían contraer matrimonio legal, aunque podían elegir una compañera de esclavitud para celebrar un matrimonio entre esclavos (contubernium). Se ocupaban de las labores más duras y repudiadas por los propios romanos: minas, canteras, explotaciones rurales. Los más afortunados trabajaban en casa de sus dueños. Podían recuperar su libertad. Bien como recompensa por su buena conducta bien porque la compraban a su amo. Los esclavos que recuperan su libertad se llamaban liberto, gozaban de derechos limitados y seguían debiendo respeto y fidelidad a sus antiguos amos.

La situación de la mujer en Roma tampoco era buena, aunque mejor que en Grecia. El control pertenecía al pater familias (padre o esposo). Eran libres de abandonar la casa y visitar no sólo las tiendas sino también lugares públicos como el teatro y los juzgados. Existieron muchas mujeres influyentes, pero todas pertenecían a clases elevadas. La edad para contraer matrimonio era entre los trece y los diecisiete. En la casa desarrollaban bastante independencia, llevando la propia economía doméstica.

5.1. La ciudad

La ciudad romana es heredera de la ciudad griega y se basa en los campamentos militares de la legión. La estructura se distribuyen en calles paralelas y perpendiculares creando una planta en forma de damero. Posee dos calles principales el Cardo, con dirección Norte-Sur, y el Decumano, orientada de Este a Oeste.

La ciudad ofrecía una serie de servicio que facilitaba la vida de sus habitantes:

  • El foro: se localizaba allí donde se cruzaba las calles principales: el Cardo y el Decumano. El foro era el centro político, social y cultural de la ciudad. En el foro se colocaban estatuas dedicada a personajes influyentes. Alrededor del foro se situaban los edificios más importantes como el templo y construcciones gubernamentales

  • Las termas: eran los baños público. Un lugar donde a ir a bañarse y practicar ejercicio, también era un punto de encuentro.

  • El circo: una estructura larga y estrecha donde se celebraban las carreras de caballos o cuadrigas.

  • El anfiteatro: en este lugar se celebran las famosas luchas entre gladiadores, contra animales o batallas navales.

5.2. La casa romana

El Domus es la palabra latina con la que se designa a un tipo de casa romana. Este tipo de vivienda era común entre las familias con cierto nivel económico. Estas familias podían permitirse buenos materiales de construcción y eso ha permitido que los Domus conserven su estado original hasta nuestros días. De ahí que sea muy fácil estudiarlas.

A la entrada de la casa había una puerta vigilada por un esclavo portero. Esta puerta se encontraba en el medio de un vestíbulo, de reducidas proporciones. Tras acceder a la casa por el vestíbulo se llegaba, a través de las fauces, al atrio, que es el elemento más característico de la vivienda romana, un patio cubierto y con una abertura central por la que entraba el agua de lluvia. En el atrio se colocaban las estatuas de los antepasados, se hacían ofrendas a los dioses protectores y se recibía a los clientes vinculados al dueño de la casa. El tablinum, una pieza anexa al atrio, hacía las veces de despacho. El triclinio era una estancia donde se celebraba la cena o banquetes, disponía de un klynai donde los comensales se recostaran, y es que los romanos comían reclinados. Los cubiculum servían de dormitorios. Falta por nombre la cocina y los baños. También existían bodegas subterráneas.

¿Quieres darte una vuelta por una de ellas?

La sociedad romana (el País)

Roma Nurum Vita (La Caixa)

La Domus Romana (Enciclopedia Aragonesa)

Existían también otro tipo de edificaciones como la Ínsula o la Villa.

La Ínsula fue el primer bloque de piso. Aunque presentaba muchos problemas. El material de construcción empleado fue la madera, el cemento o el ladrillo, es decir, de mala calidad, por lo que la mayoría de ellos se derrumbaba, era maloliente, ruidosa y estaba muy concurrida. Por cierto, mejor que no se iniciase ningún fuego, porque era una trampa mortal. Los pisos de abajo eran más caros y los de arriba más barato. ¿Sabes la razón? Pues porque el ascensor aún no se había inventado

La Villa era una finca grande. Estaba compuesta por una gran casa, donde vivía el propietario y su familia, y por habitaciones simples, donde residían los trabajadores y esclavos. También había otros edificios imprescindibles para la vida rural como los establos, molino, granja, almacenes, etc.

6. El arte romano

Los romanos fueron grandes constructores, gustaban de las proporciones gigantes y de la majestuosidad. Los elementos característicos de su arquitectura son la funcionalidad y la monumentalidad. Esto fue posible gracias a nuevas técnicas de construcción como el arco de medio punto, adoptado de los etruscos, y la bóveda de cañón, el mortero a pie de obra y el Opus Caementicum. El Opus Caementicum, el hormigón romano, era un compuesto de piedras o cantos rodados con arenas y unidos por cal viva disuelta en agua que adquiría la dureza de las piedras cuando se secaba. Gracias al hormigón se podía unir piedras cortadas en sillería de una manera eficiente.

Frente al espacio externo de los griegos, la arquitectura romana busca la belleza en el interior de los edificios, además de fusionar esa belleza con la utilidad. Los romanos utilizaron los órdenes griegos: dórico, jónico y corintio; y le añadieron el Toscano y el Compuesto

6.1. Arquitectura religiosa

Los templos romanos, a diferencia de los griegos, se asentaban sobre un podium, al cual se accedía a través de una escalinata. Podían tener planta rectangular o circular. El templo romano consta de un pórtico con columnas en uno de los lados menores que forman la fachada principal. El frontón no lleva esculturas. La cella era maciza y cerrada, a veces con columnas adosadas al muro exterior. El podium o plinto es un gran pedestal sobre el que descansa el templo y se prolonga en la fachada principal.

Maisón Carreé, Templo de la Fortuna Viril y el Panteón de Roma

El Ara Pacis o altar de la paz. Posee una estructura cuadrada y se divide en dos frisos: uno con motivos vegetales y otro con relieves históricos, donde se hace mención al origen mitológico de Roma.

Ara Pacis Augustae

Los Mausoleos son edificios funerarios de planta circular, aunque a veces aparecen con figura piramidales.

Mausoleo de Adriano

6.2. Arquitectura civil

Las basílicas eran edificios de carácter administrativo y comercial. Sedes de la administración de justicia, centros de reunión para las relaciones comerciales y negocios. Consta de una nave central, con vanos en la parte superior para iluminar el recinto, y dos naves laterales algo menores y más estrechas, separadas por columnatas. El muro de fondo tiene forma circular: ábside. Las bóvedas de este edificio eran de cañón en las naves laterales y de aristas en la central.

Basílica de Majencio

Las termas eran baños públicos con estancias reservadas para actividades de gimnasia y lúdicas. También eran puntos de encuentro para personas que no podían tener una terma en casa.

Las termas de Caracalla

El teatro era el lugar donde se llevaban a cabo representaciones teatrales. El teatro romano se deriva del griego, pero se diferencia de aquel por la situación de la cavea, sobre una serie de galerías abovedas, y con una fachada exterior.

Teatro de Mérida

El anfiteatro es un edificio formado por dos teatros opuestos. Era una creación romana para celebrar lucha de gladiadores, fieras y naumaquias o combates navales. También se realizaban sacrificios humanos de ladrones y disidentes. Tenía planta elíptica, era cerrado y con una fachada parecida al teatro romano. Constaba de una arena y una cavea

Coliseo de Roma

El circo era una adaptación del hipódromo griego, en él se celebraban las famosas carreras de cuádrigas. Con una arena rectangular y extremos curvos, tenía gradas por todo su alrededor, excepto en la parte final donde se encontraban los establos para los caballos. En el centro, extendiéndose a lo largo, casi de extremo a extremo, se encuentra la Spina, un muro bajo alrededor del cual los carros debían dar vueltas.

Circo máximo de Roma

6.3. Obras de ingeniería

Se trata de obras carácter comercial y militar. Suponen el núcleo importante de infraestructura necesaria para el desarrollo económico y la dominación militar del Imperio. Son el instrumento principal de la romanización y demuestran el genio y talento de los ingenieros.

Los acueductos eran obra de ingeniería para transportar agua salvando desniveles. Están formados por una series de arquerías sobre las que van los canales al descubierto.

Acueducto de Segovia

Los puentes eran necesarios para sortear obstáculos naturales como ríos o montañas. La base de los puentes romanos era el arco, sistema que adquirieron de los etrusco y que los romanos desarrollaron y perfeccionaron.

Puente de Alcántara

Las calzadas romanas fueron una obra de ingeniería necesaria para la expansión del Imperio, aún hoy en día, tras más de 2.000 años, siguen operativas. Tenían un espesor de 90 a 120 cm. Estaban compuestas por tres capas de piedras argamasadas, cada vez más finas, con una capa de bloques de piedra encajada en la parte superior. Todas las personas tenían derecho a utilizar las calzadas romanas, los habitantes del distrito por el que pasaba eran los responsables de su mantenimiento. Y esto funcionó mientras existió un poder central.

Vía Apia

6.4. Obras conmemorativas

Los arcos del triunfo eran puertas monumentales de un o tres vanos abovedados con doble fachada. Sirven para recordar las victorias militares de los romanos y se decoran con relieves relacionados con los hechos. Formaban una unión entre estructura adintelada y arco de medio punto, intercambiando fuerzas sin que ninguno tape al otro.

Arco de Septimio Severo

La columna era una columna adornada con relieves que ascienden helicoidalmente y se utilizaba para conmemorar a los emperadores.

Columna trajana y columna de Marco Aurelio

7. Los espectáculos públicos

7.1. Ave César…

… los que van a morir te saludan. ¿Te suena esta frase? Pues es mentira. No hay constancia alguna de que los gladiadores saludasen al emperador cuando pisaban la arena. Parece que estaban más concentrado en el combate. Es cierto que en una ocasión los participantes de una naumaquia se dirigieron con este saludo a las autoridades imperiales. Y como suena tan peliculeros, pues el cine adoptó esta frase y la exprimió hasta hacernos creer que es verdad.

Otra confusión, para perdonar la vida de un gladiador o sentenciarla no se levantaba el pulgar hacia arriba o hacia abajo. De nuevo la industria cinematográfica adoptó un gesto que los americanos entendían muy bien. Los romanos gritaban missio y agitaban el extremo de la toga o un pañuelo para pedir el indulto de un gladiador y se pasaban el pulgar por el cuello, gesto que hoy en día asociamos con un degollamiento, mientras gritaban iugula para pedir su muerte.

Pero que te quede claro, muy pocas veces se pedía la muerte de un gladiador. Éstos eran una inversión muy cara y un gran espectáculo para el pueblo de Roma, así que solamente se mataba a un gladiador por acto de misericordia, es decir, cuando las heridas recibidas durante el combate eran mortales y el sufrimiento del gladiador era insoportable.

¿Pero quiénes eran exactamente los gladiadores? Un gladiador era un combatiente armado que luchaba en los anfiteatros del Imperio Romano. Aunque los gladiadores combatían voluntariamente, la mayoría eran esclavos o condenados, que eran entrenados en condiciones muy duras y vivían segregados.

Los gladiadores tienen su origen en un rito funerario etrusco, que fue adoptado por la aristocracia romana. De manera que cuando un personaje importante de Roma moría se celebraban unos juegos en su honor. Tanto popular se hizo este evento que se convirtió en un espectáculo público de tal desenfreno que a veces acabó en verdaderas batallas campales entre el público, como sucedió en el 59 d. C entre pompeyanos y nucerios.

Existían varios tipos de gladiadores. Fundamentalmente se diferenciaban por sus armas y su forma de combatir:

  1. Los samnitas: pertrechos de un escudo oblongo, un casco con visera, cresta y cimera de plumas, una ócrea en la pierna izquierda, una especie de brazal de cuero o metal que cubría en parte el hombro en el brazo derecho y una espada corta.
  2. Los murmillos o mirmillones: vestían un casco de bordes amplios con una alta cresta, que les daba un aspecto de pez. Llevaban una túnica corta, cinturón ancho, armadura en su pierna izquierda y en su brazo derecho y un escudo rectangular curvado, típico del legionario romano. Su arma era la espada corta y recta.
  3. Los tracios: contaban con un escudo pequeño rectangular y una espada muy corta con hoja ligeramente curvada. Ambas piernas estaban protegidas por una armadura, además de llevar un protector para el hombro y brazo de la espada, túnica corta con cinturón ancho y casco con pluma lateral, visera y cresta alta.
  4. Los sectores iban armados con un casco, escudo y espada. Portaban una espada corta y recta y un escudo rectangular curvado, a modo de legionario. Su casto era completamente liso y con pequeños agujeros para los ojos.
  5. Los reciarios vestían una túnica corta con cinturón y llevaban el brazo izquierdo cubierto con una manga, iban con la cabeza descubierta y armados de una red, un tridente y un puñal. Su gran habilidad consistía en lanzar una red para inmovilizar al oponente

7.2. Hundir la flota

Lo practicó por primera vez Julio Cesar en el 49 a. C. Construyó una piscina gigante cerca del río Tiber, donde cabían birremes, trirremes y cuatrirremes, es decir, diferentes tipos de barcos romanos. Movilizó a 2.000 combatientes y 4.000 remeros, en su mayoría condenados. Y los hizo pelear sobre los barcos. El espectáculo fue tan grandioso que otros emperadores, como Augusto, repitieron el evento, en este caso combatieron 3.000 soldados y 30 navíos, sin contar a los remeros. O la que organizó Claudio, dentro de un lago.

Tácito, un historiador romano, estuvo presente en esta última:

Por la misma época, tras cortar el monte que hay entre el lago Fucino y el río Liris, y a fin de que una obra tan colosal pudiera ser visitada por las masas, se organiza una batalla naval en el mismo lago, tal como en otro tiempo había hecho Augusto con ocasión de la construcción de un embalse al otro lado del Tíber, aunque con naves ligeras y una tropa menos numerosa. Claudio armó trirremes y cuatrirremes y también a diecinueve mil hombres; había hecho rodear el perímetro del lago con balsas para que no quedara escapatoria alguna, pero eso sí, delimitando un espacio para las maniobras de los remos, las artes de los pilotos, los ataques de las naves y las demás acciones propias del combate. En las balsas se habían apostado manípulos y escuadrones de las cohortes pretorianas y en la parte delantera se habían montado unas plataformas para disparar desde ellas las catapultas y ballestas. El resto del lago lo ocupaban los marineros en naves cubiertas. Una multitud innumerable llenó las riberas, las colinas y las partes elevadas de los montes, como si de un teatro se tratara; unos procedían de los municipios próximos y otros de la Ciudad misma, llevados por la mera curiosidad o por honrar al príncipe. Éste, vestido con un manto llamativo, y a su lado Agripina, con una clámide dorada, ocuparon la presidencia. Se peleó, a pesar de ser entre malhechores, con un espíritu propio de valientes guerreros y, tras muchas heridas, se les perdonó la vida.

Se hicieron tan populares que el emperador Nerón las introdujo dentro de los anfiteatros. Imagínate, la obra de ingeniería tan espectacular: llevar el agua hasta la arena de anfiteatro e inundarla. Aunque tiene truco, como el espacio era bastante reducido se utilizaban un decorado, es decir, los combatientes luchaban sobre dos reproducciones de navío reales. Los romanos ya utilizaban estos barcos de decorado para el teatro.

7.3. El circo romano

Los reyes etruscos lo copiaron de los hipódromos griegos. Lo llevaron a Roma para que fuese un gran espectáculo: una carrera de carros. Según la leyenda Rómulo celebró la primera carrera después de la fundación de Roma y la celebró junto con los Sabinos, un pueblo de los alrededores. Pero mientras los sabinos se deleitaban con el espectáculo, Rómulo aprovechó el momento y robó a todas sus mujeres. Esto se conoce como el rapto de las sabinas.

Sea como fuese, la carrera de carros se celebraba en una pista bastante alargada y extremos con remates circulares que permitían el giro a los caballos. En el centro se encontraba un muro separador llamado Espina que evitaba las colisiones. En uno de los extremos existía un obelisco que significaba el paso por meta y las vueltas, ya que tenían que dar más de una, se contaban con una especie de huevos o delfines de piedra que se iban bajando cada vez que se completaba una vuelta. Normalmente las carreras eran a 7 vueltas.

Al principio existían básicamente dos equipos, el blanco, consagrado al invierno, y el rojo, al verano. Poco a poco fueron evolucionando a más, aunque había cuatro principales: rojos, azules, verdes y blancos. Nerón, que eran un verdadero aficionado, subvencionó los equipos para que crecieran aún más. Los equipos podían tener hasta tres carros en la pista. Los conductores de carros hacían pues estrategias para derribar a los otros, ya que estaba permitido empujar a los oponentes contra el muro central. Imagina las discusiones que se montaban después de terminar las carreras.

Por cierto, los pobres no tenían que pagar. Y como desde la República habían olvidados sus obligaciones políticas, pues pasaban gran parte del día en las carreras. En una sátira el poeta Juvenal escribió la famosa alocución panem et circenses. Pan y circo para los pobres. Se refería a una masa de romanos que preferían pasar las horas en las carreras en vez de luchar por sus derechos políticos.

8. El cristianismo

Lo de Roma y el Cristianismo es una historia de amor-odio. Jesus de Nazaret nació y creció en un territorio llamado Judea, que por aquel entonces era una provincia romana. En principio, las prédicas del nuevo Mesias traían indiferentes al procurador romano, jefe milita. Pero no a los judios. Para los líderes religiosos conservadores Jesús era un revolucionario peligroso, para los radicales judios un fraude. De manera que Jesús se ganó muchos enemigos poderosos entre su pueblo que pidieron la intervención de Roma. Roma, en la figura de Poncio Pilato, prefecto de Judea, se lavó las manos. Fue el pueblo quien eligió salvar a Barrabás y condenar a Jesús de Nazaret; pero fue Poncio Pilato quien firmo la sentencia de muerte por crucifixión.

Si los romanos creían que muerto el perro se acabó la rabia, estaban muy confundidos. Tras la muerte de Jesús de Nazaret, renació un nuevo cristianismo. El personaje que le dí un impulso más universal a las enseñanzas del maestro fue Pablo de Tarso. Pablo era un ciudadano romano y poseía una gran cultura helenística. Su gran visión fue expandir el cristianismo por el mundo.

En estos primeros años el cristianismo se difundió lentamente. Su mejor arma fue el boca a boca, aunque Pablo aportaba el material escrito en forma de carta o epístolas a diferentes comunidades. De ahí que los romanos no tomasen en serio esta nueva creencia.

Curiosamente fue la estructura de Roma la que prestó el mejor servicio a la difusión del cristianismo. La buena nueva utilizó los caminos del Imperio para llegar a todos los rincones. A medida que el número de cristianos aumentaba, creía la preocupación del pueblo romano. Los rumores colocaban a los cristianos a la altura de asesinos o de conspiradores. Así comenzó la persecución de estos, muchas veces acabarían en las arenas romanas como comida de las bestias.

El emperador Nerón fue el que más se ensaño con ellos. Los consideró peligrosos por no adorar a los dioses locales, pero sobre todo, por no reconocer la figura del emperador como ser divino. Tanto fue su odio que los acusó del incendio de Roma.

Con Trajano y Adriano la tolerancia hacia el cristianismo fue mayor. La condición fue que la nueva religión no incumpliese las leyes romanas.

Diocleciano se volvió contra el cristianismo, quemó sus libros, demolió sus bibliotecas y privó a los cristianos de todos sus derechos. Pero el cristianismo ya había dado un salto cualitativo. Empezó como una religión adoptada para clases sociales más humildes, pero poco a poco alcanzó los estratos sociales más altos. La explicación para ello puede ser la crisis social, económica y espiritual en la que se hallaba Roma. El cristianismo ofrecía una nueva oportunidad para todos.

Estas hostilidades cesaron con el decreto de indulgendia de Galerio, donde se reconocía la existencia legal de los cristianos.

El emperador Constantino tuvo una visión con una cruz encima del sol, seguida de las palabras con esta vencerás. Constantino luchaba en la batalla del puente Milvio contra Magencio, si ganaba accedería al poder en todo occidente. Impresionado por la visión, mandó pintar la cruz cristiana sobre los escudos de las tropas. Constantino venció a Magencio y estuvo eternamente agradecido al cristianismo. Promulgó el edicto de Milán, por el que se devolvía las propiedades confiscadas a los cristianos y se igualaba el estatus del cristianismo al del paganismo. Constantino establecío la nueva capital en Constantinopla, transformándose esta en una ciudad cristiana. Se bautizó en el lecho de muerte y fue enterrado en la iglesia de los Santos Apóstoles, en Constantinopla.

Juliano el Apóstata comenzó una nueva persecución; pero, tras su muerte, el cristianismo resulgió con mayor fuerza.

Fue el emperador Teodosio,  el 27 de Febrero del año 337, quien proclamó el cristianismo como religión oficial del Imperio Romano.

Bibloteca de Recurso

Aquí puedes encontrar el material necesario para trabajar con el Imperio Romano

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Actividades a realizar

Roma

Presentación de contenidos

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