Tema 03: Restauración, liberalismo y nacionalismo

1. Restauración

La Restauración es el regreso al sistema político del Antiguo Régimen impuesto por las potencias europeas (Austria, Prusia, Rusia y Reino Unido) tras vencer a Napoleón. Este período está comprendido entre la caída de Napoleón (1815) y el proceso revolucionario (1830).

Tras la derrota y definitivo destierro de Napoleón, las casas reales destronadas volvieron a su lugar e instauraron las leyes y privilegios que protegían a la aristocracia. La situación en Europa era la siguiete:

Gran Bretaña: mantiene el régimen parlamentario y evita el control por parte de las potencias continentales.

Francia: la vuelta del rey Luis XVIII trae una nueva Constitución que mantenía algunos derechos y libertades adquiridos tras la Revolución Francesa.

Prusia, Austria, Rusia y España: mantienen o vuelven al Absolutismo, aunque estos paises sufriran una serie de revoluciones liberales en un intento de derrocar el absolutismo (1820, 1830, 1848).

1.1. Congreso de Viena

El Congreso de Viena (1814) fue convocado con el objetivo de reajustar el territorio europeo. En él participaron las principales potencias a través de sus respectivos embajadores: 

  • Austria con Metternich
  • Gran Bretaña con Castlereagh
  • Rusia con Alejandro I
  • Prusia con Humboldt
  • Francia con Talleyrand

Su ideario fue:

    • Legitimidad real: se reafirma el origen divino del poder de los reyes, por lo que el monarca está autorizado nuevamente a utilizar la fuerza frente a los revolucionarios o napoleónicos
    • Solidaridad entre estados. Se busca una cooperación a la hora de neutralizar posibles movimientos revolucionarios
  • Busqueda de equilibrio. Ninguna potencia puede dominar sobre las otras.

1.2. Nuevo mapa europeo

El nuevo mapa europeo se afianza en función de dos alianza y con el marco legítimo del Congreso de Viena:

  • La Santa Alianza: formada por Rusia, Austria y Prusia, se trata de un documento que pretendía sustentar las relaciones internacionales mediante una serie de máximas religiosas.
  • La Cuádruple Alianza: compuesta por Rusia, Austria, Prusia y Reino Unido. El principal objetivo era celebrar congresos para resolver los problemas europeos y crear una fuerza armada lista para intervenir en caso de necesidad.

La Cuádruple se transformó en la Quinta Alianza con la incorporación de Francia. Ésta intervino en Nápoles y España para sofocar las revoluciones liberales.

2. Liberalismo, nacionalismo y democracia

Durante el siglo XIX se produjeron una serie de revoluciones originadas por el descontento de la población con el sistema político de la Restauración. Este revoluciones se basaban en el liberalismo, nacionalismo y la democracia.

2.1. Liberalismo

El liberalismo es la doctrina política que defiende las libertades del individuo (derecho a la vida, libertad de expresión, de reunión, derecho a la propiedad privada, etc.) Los orígenes de este teoría se encuentran en la Ilustración y el liberalismo británico, que tienen su reflejo político en la revolución parlamenteria que tuvo lugar en Reino Unido (La Revolución Gloriosa), la independencia de EEUU y la Revolución Francesa.

El liberalismo representa los intereses de la burguesía, concretamente de la alta burguesía (banqueros, grandes propietarios). Los principios políticos que defiende este movimiento son: 

  • Constitucionalismo, que garantice la protección de los derechos y libertades de los ciudadanos.
  • Monarquía constitucional, donde el parlamento sea la forma de gobierno más importante.
  • Separación de poderes.
  • Soberanía nacional, que se expresaba a través del sufragio censitario o restringido (solamente votas aquellos que tengan una determinada renta).
  • Libertades individuales: de asociación, de expresión, de prensa, de imprenta, de religión, de reunión, etc.

Aunque estos principios políticos eran aceptados por todos los partidos políticos liberales, tenemos que diferenciar en sus modos de llevarlos a cabo:

  • Liberados moderados:

     

    • Sufragio muy restringido, solo podían votar aqeullas personas que tuviesen unas rentas muy elevadas
    • Defendían que la soberanía debía ser compartida entre las COrtes y el rey
    • Censura para limitar la libertad de expresión y de imprenta
  • Liberados progresistas:
      • Sufragio restringido, reduciendo el nivel de renta mínima exigible para poder votar.
      • La soberanía solo reside en el pueblo (soberanía nacional), representado por las Cortes.
    • Libertad de expresión y reunión sin restricciones.

2.2. Nacionalismo

El nacionalismo es la doctrina política que defiende el derecho de los pueblos a formas naciones independientes y a crear su propio Estado. 

Esta doctrina política tiene su origen en el enfrentamiento contra Napoleón. Tener un enemigo es una forma de crear vínculos. Los principios reivindicados por los movimientos nacionalistas fueron:

  • La nación ha de estar formada por un conjunto de personas unidas por vínculos comunes como cultura, historia y lengua. Una nación debe tener unos límites territoriales bien definidos.
  • La soberanía nacional, ya que esto permite que los ciudadanos se sientan parte integrante de una nación
  • Cada nación debe elegir la forma de gobierno que más le represente.

En el s. XIX pueden diferenciarse dos movimientos nacionalistas:

    • Unificadores: pretendían que varios terriotorios separados se integrasen en un único Estado (el ejemplo más claro es Italia)
  • Separatistas: pretendían separarse de Estados plurinacionales (por ejemplo las nacionalidades cristianas, griegos, serbios, bulgaros, etc., que formaban parte del Imperio Otomano)

2.3. Democracia

La democracia es la doctrina política que defendía la participación política de toda la población. Su objetivo era acabar con las desigualdades sociales y económicas. 

Su origen se encuentra en el rechazo de la pequeña burguesía (obreros y campesinos) hacia el sufragio restringido, ya que quedarían excluidos del derecho a voto y sus condiciones sociales nunca mejorarían. Los principios de los demócratas en el s. XIX eran:

    • Sufragio universal masculino: el derecho a voto debía extenderse a toda la población masculina.
  • República: al considerar que una monarquía hereditaria no era compatible con la democracia.

3. Las revoluciones del s. XIX

A lo largo del s. XIX se produjeron una serie de revoluciones cuyo origen eran liberales, nacionalistas o democráticas. El punto en común de estas revoluciones fue el intento de abolir definitivamente las monarquías absolutas y el Antiguo Régimen.

3.1. Las revoluciones de 1820

La oleada revolucionaria de 1820 se concentró en el área mediterránea con diferentes consecuencias:

  • Vuelta al Absolutismo. A pesar de las revoluciones iniciadas en España y Nápoles, a pesar de que estos territorios alcanzaron una monarquía constitucional, el auxilio de potencias extranjeras hizo fracasar estas revoluciones y, por tanto, la consiguiente vuelta al Régimen Antiguo.
  • Monarquía constitucional. En Portugal el movimiento revolucionario consiguió implantar una monarquía constitucional duradera.
  • Independencia. El objetivo revolucionario griego era alcanzar la independencia del Imperio Otomano. Este alzamiento fue apoyado por Rusia, Francia y Reino Unido, quienes veían en la independencia de Grecia la posibilidad de bloquear la salida al mar del Imperio Otomano. Tras una guerra civil de 10 años, Grecia consigue su independencia con la firma del tratado de Adrianópolis.

Todas estas revoluciones tuvieron mucha importancia con las sociedades secretas. Estas mantenían enlaces internacionales y contactos entre los oficiales del ejército. Una de las más activas fue la sociedad de los carbonarios, en Italia, cuyo objetivo era la unificación nacional. 

oleada1820_350-1

Fuente: Agrega

3.2. las revoluciones de 1830

Las revoluciones de 1830 tuvieron un mayor calado y afectaron a casi toda Europa:

  • En Francia los borbones son derrocados. El trono pasa a Luis Felipe de Orleáns, el modelo de gobierno es la monarquía constitucioneal.
  • Bélgica se independiza de Holanda, establece una monarquía constitucional.
  • En España se instaura la monarquía constitucional pero se inicia un largo e intenso período de guerras civiles con los absolutistas (las guerras carlistas)
  • En Europa central y Europa oriental las revoluciones no tienen tanto éxito o son impedidas por poderes mayores (como es el caso de Italia aplastada por Austria o Polonia por Rusia)
  • En algunos Estados alemanes se aprueban constituciones pero las presiones de Metternich (ministro de Austria) consiguen deregarlas.

A diferencia de las revoluciones de 1820, estas revoluciones tenían en su base un fuerte descontento social. Estamos ante verdaderos movimientos de masas que dieron lugar a movimientos democráticos y republicanos que se enfrentarían a las peticiones de los liberales moderados.

oleada1830_350

Fuente: Agrega

3.3.  Las revoluciones de 1848

Las revoluciones de 1848 fueron más radicales y con mayor base social. El intento de la pequeña burguesía y los obreros por acceder al poder político se llevó a través de la violencia.

Todas las revoluciones de 1848 tuvieron un gran éxito inicial. Ninguna revolución estuvo más cerca de ser considerada una revolución mundial. Pero todas ellas fracasaron, excepto en Francia.

París se llenó de barricadas con el fin de derrocar a Luis Felipe de Orleáns. Se instauró la Segunda República y se formó un gobierno provisional, en el que estuvo presente un socialista, Luis Blanc. Los principales objetivos del gobierno fueron;

  • Dar trabajo y subsidios a los parados a través de los talleres nacionales.
  • Fijar la jonada laboral máxima en 10 horas.

Sin embargo, en las elecciones el campesinado francés dio el voto a los candidatos moderados, temerosos de la radicalidad de la capital. Nació una República conservadora que abolió las reformas anteriores y aplastó la rebelión de los obreros parisinos. Luis Napoleón Bonaparte, sobrino del emperador, fue elegido presidente.

A los tres años de presidencia, Luis Napoleón Bonaparte liquidaría la república y establecería el Segundo Imperio.

4. Las unificaciones de Italia y Alemania

Tras el desarrollo histórico de la primera mitad del siglo XIX, salpicado de intentos de vueltas al Absolutismo, revoluciones liberales, surgimiento de corrientes políticas como el liberalismo y el nacionalismo, el inicio de la segunda mitad del siglo XIX va a aparecer caracterizado por los intentos de unificación alemana e italiana.

4.1. La unificación de Italia

A principios del siglos XIX Italia carecía de unidad política, no constituía un Estado ni una nación. La mayoría del territorio estaba conformado por pequeños estados independientes bajo el control de potencias extranjeras. Desde el punto de vista socioeconómico se reflejaban grandes diferencias entre el norte (industrializado y con una clase burguesa emprendedora) y el sur (profundamente agrario y con una aristocracia anclada en el pasado).

Será el movimiento romántico quien fraguó la idea del Risorgimento o resugimiento de una Italia a la usanza de la antigua Roma. El proceso de unificación pasará por las siguientes fases:

  • Los primeros intentos de unificación fueron débiles y se limitaban a derrocar a las monarquías absolutistas. Serán Victor Manuel II y su ministro Cavour quienes desde el reino de Piamonte-Cerdeña sepan unificar ese conjunto de fuerzas.
  • Con el pacto de Plombières se firma la alianza entre Cavour y Napoleón III de Francia (quien recibiría Saboya y Niza) a cambio ayuda para expulsar a los austríacos de Lombardía y Veneto.
  • Francia firma la paz con Austria a espaldas de Italia, lo que retrasó el proceso de unificación.
  • Mediante plebiscitos alentados por Piamonte se consiguió la adhesión de Parma, Romaña, Módena y Toscana.
  • Garibaldi, caudillo del nacionalismo italiano, se dirigió desde Génova con sus mil camisas rojas hacia el Reino de las Dos Sicilias. Conquista Palermo (Sicilia) y Nápoles.
  • La anexión de Venecia fue un pacto tras la guerra entre Austria y Prusia. Napoleón III y Bismark deciden que Venecia pase a Italia. Para ello Italia debe declarar la guerra a Austria en el momento en que lo hiciera Prusia
  • Roma pasará a manos de los italianos tras la guerra franco-prusiana. Napoleón III se vió obligado a retirar las guarniciones de Roma y tras la derrota francesa, Italia se apodera de Roma.
  • En 1872 Italia se configura como un reino unitario y Roma es declarada capital del reino.

Fuente:  Mariapaz Jayo

4.2. La unificación de Alemania

Hasta mediados del s. XIX Alemania era un conjunto de 38 estados independientes que formaban la Confederación Germánica. El reino que más destacaba era Prusia. Tras las guerras napoleónicas, el anhelo nacionalista caló de una sola Nación en los pueblos germánico.

En 1818 Prusia inicia la Zollverein (Unión Aduanera) proporcionando una cohesión económica como plataforma para la unificación política. Esta unificación estaría comandada por el rey de Prusia Guillermo y su canciller Otto von Bismark.

La unificación comenzó con la declaración de guerra entre Prusia y los ducados daneses. Schleswing, Holstein y Lavemburgo habían sido concedido a Dinamarca en 1815, pero conservaban una mayoría alemana nacionalista. La victoria de Prusia con ayuda de Austria fue aplastante.

Prusia, en una segunda fase, declara la guerra a Austria venciéndola en la batalla de Sadowa. Por la Paz de Praga Austria queda excluida del mundo germano.

Bismark crea la Confederación de Alemania del Norte y que reconoce a Guillermo I como soberano.

Para anexionar los territorios del sur, Bismarck provoca a Napoleón III desairando al embajador francés. Napoleón III declara la guerra a Prusia y con la derrota de Sedan Alemania anexiona los territorios franceses de la Alsacia y Lorena, demás se crea el clima adecuado para anexionar los estados del Sur.

El II Reich fue proclamado en el Salón de los espejos de Versalles el 18 de enero de 1871.

4.3. Consecuencias de las unificaciones

Las unificaciones de Italia y Alemania determinaron las futuras relaciones internacionales de Europa :

  • El imperio alemán pasó a ser el Estado más fuerte de Europa.
  • El Imperio Austrohúngaro perdió su poder e influencia en Italia y Alemania.
  • La derrota de Francia ante Prusia hizo que el Imperio francés de Napoleón III se hundiese y fuese sustituido por la Tercera República francesa.
  • El Imperio ruso, observando la debilidad de Austrias y Francia, decidió expandirse hacia los Balcanes.

5. Mientras en España

España experimentó los mismos procesos políticos y revolucionarios que Europa: restauración, liberalismo y democracia.

5.1. El reinado de Fernando VII (1814-1833)

Con el triunfo de los españoles frente a las tropas de Napoleón en la Guerra de la Independencia, el rey José I tuvo que abandonar España y Fernando VII regresó al país. Las Cortes se habían trasladado de nuevo a Madrid, esperando la llegada del rey. El reinado de Fernando VII se dividió en tres fases diferentes:

  • Sexenio absolutista (1814-1820).  A su vuelta a España, Fernando VII se encontró con el apoyo del pueblo, quien esperaba que jurase la Constitución de 1812. Sin embargo, los absolutistas, en el Manifiesto de los persas, le reclaman una vuelta al absolutismo. Con este apoyo, Fernando abolió la Constitución de 1812, suprimió las Cortes y reestableció la monarquía absoluta.
  • Trienio Liberal (1829-1823). Se inicia una etapa de inestabilidad política. Los liberales, acosados por las políticas absolutistas, recurren a los pronunciamientos militares para derrocar el absolutismo. El coronel Rafael Riego dio un golpe de Estado y consiguió que Fernando VII renunciara al absolutismo e implantara la Constitución de 1812 con toda su legislación: “marchemos todos juntos, y yo el primero, por la senda Constitucional”.
  • La Santa Alianza europea envió al ejército francés de los Cien Mil hijos de San Luis, que sin oposición ninguna restituye el trono a Fernando VII
  • La Década Ominosa (1823-1833). Durante este período Fernando VII persiguió a los liberales duramente. Hubo nuevas revueltas pero todas fracasaron. El problema se vió acuzado por luna crisis económica y la independencia de las colonias en Hispanoamérica. 

Al final de su reinado, Fernando VII, con sólo dos hijas, propuso derogar la Ley Sálica (promulgada ya por Félipe V), con la cual se impedía reinar a las mujeres. Esto suponía que el heredero de la Corona sería el hermano del rey, Carlos, de ideología absolutista. Con la derogación de la Ley Sálica su hija Isabel le sucedería en el trono. Pero Carlos María Isidro, su hermano, se opuso. Esta oposición generó un conflicto, las guerras carlistas, que sumirían a España en una lucha fraticida.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s